12.7.09

George Sprott: (1894-1975)


George sintió como si se hubiera despertado de un largo sueño. Como si, en 1916, hubiera olvidado quien era…

…y aún así hubiera seguido adelante. Viajó al norte, publicó la revista, se casó, creó el programa de televisión, enterró a Helen.

Y entonces, un día, inesperadamente, recordó quien era y donde se suponía que debía estar.

Pero al recordar, había descubierto que ahora era un hombre muy, muy viejo.

Como si de pronto recordaras una cita, sabiendo que deberías haber estado en determinada esquina de una calle a las cuatro de la tarde…

…solo que hace 60 años.

Y que la persona con la que debías encontrarte ya había muerto de vieja.


De este cómic de Seth (y perdón por los posibles errores en la traducción):
Siempre me ha gustado todo lo que ha hecho Seth, pero George Sprott, la biografía de un presentador de televisión imaginario que supuestamente se hizo popular en los años 60 en Canadá, me parece su obra maestra. Aunque es cierto que no deja de ser una nueva vuelta de tuerca a los temas que suele tratar habitualmente (entre otras cosas: la nostalgia; la sombra que proyecta el pasado sobre el presente; el miedo que nos da enfrentarnos a los aspectos más turbios de nuestras vidas y todo lo que somos capaces de inventar para no tener que hacerlo; el ansia de construirse una identidad al precio que sea, de dejar un legado, y lo absurdo que resulta visto con las perspectiva que solo permite el paso del tiempo), esta vez, quizá porque consigue que te importe un tipo en realidad bastante desagradable, he tenido la sensación de que es imposible que Seth consiga escribir otra historia en la que todo eso esté expresado de forma más rotunda.

11.7.09

Shane


El guionista y actor Shane Black leyendo un cómic del sargento Rock en la película Depredador (1987), donde interpreta a uno de los miembros de la particular "Easy Company" que acompaña a Schwarzenegger. Lo he visto en el blog del dibujante Stuart Immonen. Si no me falla la memoria, esta imagen aparece al final de la película, con los títulos de crédito. Pero como no sé donde he metido mi DVD de Depredador, no puedo comprobarlo.

10.7.09

Un ladrón


Ya se está hablando de uno de los proyectos en los que estoy trabajando.

Los vivos y los muertos

"Me parece a mí que delante de una tumba todos pensamos más o menos lo mismo, y que eso mismo, elocuencia aparte, apenas se distingue de las meditaciones de Hamlet ante la calavera de Yorick. No hay mucho que pensar ni que decir que no sea una variante de «mil veces llevóme a sus espaldas». Un cementerio, por lo general, sirve para recordarnos lo estrechas y triviales que pueden ser nuestras ideas al respecto. Sí, claro, podemos intentar hablar con los muertos, si creemos que ello va a ayudarnos; podemos empezar, como yo hice aquel día, diciendo «Bueno, mamá»... Pero es difícil no saber —si es que pasamos de la primera frase— que lo mismo nos daría entrar en conversación con la columna de vértebras que cuelga en la consulta del osteópata. Podemos prometerles cosas, podemos ponerlos al corriente de los últimos acaecimientos, pedirles comprensión, solicitar su perdón o su cariño; o podemos planteárnoslo de otro modo —el activo—, poniéndonos a arrancar malas hierbas, limpiar la gravilla, pasar el dedo por las letras talladas en la losa; podemos incluso agacharnos y situar las manos directamente encima de sus restos, tocando la tierra, su tierra; podemos cerrar los ojos y recordar cómo eran cuando estaban entre nosotros. Pero ningún resultado se deriva de tales reminiscencias, salvo el de hacer que los sintamos aún más lejos, más fuera de nuestro alcance de lo que estaban diez minutos antes, mientras íbamos acercándonos en el coche. Si no hay en el cementerio nadie que nos vea, puede que lleguemos a hacer cosas bastante disparatadas, en nuestro empeño por conseguir que los muertos no parezcan tan muertos. Pero, incluso si lo conseguimos, si nos esforzamos lo suficiente como para sentir su presencia, alguna vez tendremos que marcharnos de allí, sin ellos. Lo que demuestran los cementerios, al menos a las personas como yo, no es que los muertos estén presentes, sino que ya se han ido. Ellos se han ido y nosotros, por el momento, aquí estamos. Esto es fundamental y, por inaceptable que resulte, muy fácil de entender".

Philip Roth. "Patrimonio. Una historia verdadera". (1991). Traducción de Ramón Buenaventura para la edición de Seix Barral de 2003.

8.7.09

La foto...


...que más me gusta de la exposición de Annie Leibovitz en Madrid.

6.7.09

Lynch







Alien Raiders


Los aficionados al fantástico, la ciencia ficción y el terror (y sus múltiples combinaciones) nos tragamos muchos bodrios que no llegan a estrenarse en los cines y son editados directamente en DVD. Pero de vez en cuando surge alguna sorpresa agradable. La última ha sido Alien Raiders, una película bastante modesta, pero con buena factura, bien escrita, bien contada y bien interpretada por actores en su mayoría desconocidos, salvo por dos o tres caras que se han hecho relativamente populares por sus apariciones en series como Prison Break o 24.
La premisa es muy sencilla: una banda de ladrones asalta un supermercado cuando éste acaba de cerrar, pero pronto descubrimos que en realidad no son unos ladrones sino un grupo de científicos que, sin el respaldo del gobierno (no son precisamente los “hombres de negro”), se dedican a localizar y a ejecutar a alienígenas que han “poseído” a seres humanos. Sí, todo suena a (más o menos) ya visto. Y es cierto que Alien Raiders sigue paso a paso la estructura clásica de películas de este tipo. En ese sentido, no hay demasiadas sorpresas. Los científicos van muriendo poco a poco (así como los clientes que aún no se habían marchado y los pobres currantes del supermercado) mientras intentan detectar a los aliens, llega la policía y rodea el local, comienza una negociación, uno de los “bichos” resulta ser más poderoso de lo esperado, etc. Y en cuanto a los personajes, no faltan el rehén nervioso, el asaltante chuleta o el policía lerdo. En Internet hay quien la describe como un cruce entre La niebla, La cosa, Alien y Asalto a la comisaría del distrito 13. Pero aún así, se ve con interés y tiene un par de ideas sugerentes (como los telépatas yonquies). O sea, que sin ser un peliculón, es una manera bastante entretenida de pasar hora y media. Ah, aunque el título, que suena algo casposote, pueda sugerir otra cosa, no es –ni de lejos- una comedia. Lo cuál no quiere decir que no tenga algún momentillo divertido. Y respecto a las similitudes con las películas que he citado antes, la verdad es que son casi inevitables. Pues claro que la acción ocurre en un supermercado, como en La niebla. Era eso, o no sé… un centro comercial quizá. Porque una de las primeras preguntas que te haces siempre cuando empiezas a pensar en una película de este estilo es: ¿puedo ubicar la mayor parte de la historia en una sola localización? Si la respuesta es afirmativa, es probable que, manteniendo la ambición a raya y olvidándote de querer dar espectáculo (o dando solo un poquito, casi al final, para acabar en alto), consigas escribir un guión que pueda rodarse en las cuatro o cinco semanas de rigor -y salvo excepciones, en digital, por supuesto- y con un presupuesto que, al menos en España, no suele pasar del millón y medio de euros o los dos millones (para que os hagáis una idea, Transformers 2 ha costado unos 150 millones de euros). Y realmente no hay tantos sitios baratos (¡un portaviones no vale, por Ej.!; cuanto más sencillo sea el decorado mejor, y mejor aún si es una localización real) donde poder rodar una historia de esas características. De ahí que haya tantas películas que suceden en un edificio (como Rec), tiendas de carretera o gasolineras (como la también reciente y bastante interesante Splinter), o… en una casa, como Los otros o la que acabo de escribir yo para Filmax (una película de exorcismos sin título definitivo aún que empezará a rodarse a finales de Agosto y que dirigirá Luis de la Madrid). Afortunadamente la unidad espacial, y a veces también la temporal, suele sentarle bien a este tipo de historias.
De todas maneras, no estaría mal que se estrenaran más largometrajes de género cuya única limitación fuera la imaginación de sus creadores, pero me temo que o cambian mucho las cosas o seguirán llegando como hasta ahora, con cuentagotas. Por cada Sunshine o cada Constantine seguirá habiendo cincuenta “Recs”, y lo malo es que la mayoría no serán ni la mitad de interesantes que la estupenda película de Jaume Balagueró y Paco Plaza (que supieron muy bien hacer de la necesidad virtud; en ningún momento echabas en falta un presupuesto mayor).
De todas maneras, como a estas alturas ya he renunciado a intentar curarme de mi adicción (especialmente a los monstruos y los extraterrestres) yo al menos seguiré viendo las que pueda, deseando que, como en esta ocasión, al menos pueda pasar un rato entretenido viendo en acción a criaturas de otros mundos (bueno, o más que viendo, imaginando, porque la mayor parte de las veces tienes que parar la imagen para poder verlas; los cortes de dos segundos y la iluminación tenebrosa que no te permiten notar si el maquillaje y los efectos especiales son de baratillo, a veces ponen bastante difícil saber de qué tipo de criaturas se trata exactamente…).

Lo olvidaba. Además, Alien Raiders puede encontrarse a un precio muy razonable: entre 7 y 10 euros, dependiendo de la tienda. Y los extras del DVD no están mal (sobre todo las entrevistas en vídeo con un par de personajes explicando más cosas sobre los alienígenas). Vamos, que nadie puede decir en este caso que va a descargarla en vez de comprarla porque le parece demasiado cara. Aunque en realidad no sé si esa queja tiene sentido alguna vez, teniendo en cuenta lo que cuesta ya cualquier otra cosa.

Y cómo se nota que acabo de entregar la última versión del guión de Filmax. De pronto tengo tiempo para escribir entradas largas en el blog y todo…

4.7.09

"Enamorao" de la vida, que a veces duele

Me encanta...


...el trabajo del pintor e ilustrador Sergio Mora. A quién por cierto "conocí" gracias a esta portada de un disco de Marc Parrot:

2.7.09

Pagafantas



Mañana se estrena Pagafantas, una de las mejores comedias que he visto en mucho, mucho tiempo (y probablemente, con la que más me he reído desde que vi Superbad). Por desgracia el trailer no está a la altura de la película, pero ahí os lo dejo por si todavía no la conocéis.

Mon-El contra ETA...


...en el número 689 de Superman.